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Valor añadido de la tesorería

La tesorería es una función de gestión empresarial que genera valor en cualquier empresa y su rentabilidad es siempre mayor que su coste.
Se puede cuantificar la riqueza generada por la actividad de tesorería en un período considerado determinando los factores que la generan.

Vamos a verlos:

1. Reducción del coste financiero

El coste financiero es una parte del coste sobre ventas, por lo que toda reducción de este supone un aumento de nuestro margen de ventas.

Mejorando los procesos de entrada y salida de liquidez de la compañía, su coste y optimizando sus cadencias, conseguiremos reducir al máximo los gastos financieros.
A veces es muy difícil controlar las comisiones que nos cobran por nuestros productos financieros. Nos cobran comisiones ocultas de las que muchas veces perdemos la cuenta. Pero si le sumamos lo que nos cuesta la financiación, podemos darnos cuenta de la cantidad de dinero que se nos va en comisiones.
Las comisiones de las tarjetas de crédito, por ejemplo, son un peaje a pagar, pero hay que pagar comisiones justas y no las que por defecto incluyen.
Intereses, comisiones… siempre deben de ser controlados y negociados al máximo con los bancos y socios financieros.

2. Financiación a clientes

El objetivo es siempre cobrar antes y mejor. Hacer una gestión activa (y si es posible también preventiva) del cobro, anticipar o detectar impagados de forma rápida siempre tiene efecto positivo sobre la tesorería.

Debemos de tratar de que la financiación a clientes venga por el lado de terceros y no a costa de empeorar nuestro circulante.

Instrumentos como el renting y el factoring son buenos aliados para reducir los activos fijos y ayudan a reducir los saldos de clientes en el balance mejorando el periodo medio de cobro.

De los proveedores intentaremos obtener mayor financiación mediante acuerdos en los que intentaremos un beneficio para ambas partes.

También la reducción de stocks de productos es importante para liberar capital circulante.

3. Estructura financiera

A cada euro que pedimos prestado para invertir en nuestra empresa, hemos de conseguir una rentabilidad superior a si coste. El apalancamiento financiero es la habilidad para invertir dinero prestado a una tasa más alta que el tipo de interés pagado.

La financiación alternativa, por ejemplo, es una manera flexible y menos costosa de financiarse. Las comisiones suelen ser menores y se adaptan mejor a las necesidades de pequeñas empresas. El descuento de pagarés o el anticipo de facturas, por ejemplo, permiten anticipar o descontar aquellas que solamente necesitamos.

Y recuerda que ¡el tiempo es dinero!

Si conseguimos hacer una tesorería automática, podemos poner en el balance de resultado financiero el ahorro de coste de nuestro tiempo y el beneficio de poder dedicarnos a mejorar nuestro negocio.