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Cinco cosas que las pequeñas empresas han aprendido de la crisis COVID-19

Algunas veces ganas y otras aprendes. Las mayores lecciones que aprendemos en la vida son de nuestras pérdidas. Las pequeñas empresas han tenido muchos “aprendizajes” en el último año.  En gran medida, el último año ha sido de regreso a la escuela por el camino difícil. Sin embargo, aunque sea doloroso de atravesar, será la base de la recuperación y el crecimiento futuro.

Si miramos hacia atrás al mundo anterior a Covid-19, el comienzo de 2020 trajo el optimismo de una nueva década, y millones de empresas hicieron un plan para el siguiente año con la feliz expectativa de nuevas oportunidades.

Muchas pequeñas empresas estaban trabajando en habilidades digitales, productividad, habilidades de gestión, pero lo hacían sin ninguna urgencia.

Cuando llegó la crisis se necesitaba una nueva forma de avanzar, un nuevo modelo. Pero para muchos simplemente no tenían la mentalidad, los conocimientos o las habilidades digitales para llevar a cabo el plan B.

¿Cómo hacer cuando las cosas que siempre funcionaron en el pasado ya no funcionan? Se necesitaba una nueva forma de comunicarse, vender e incluso hacer negocios, y de forma rápida.

Las nuevas reglas de juego han supuesto reevaluar los fundamentos del negocio, cambiar el modelo y reajustar dramáticamente los costes.

  1. El teletrabajo – La pandemia ha transformado y convertido el teletrabajo en una realidad cada vez más implementada en la gran mayoría de las empresas grandes y pequeñas. Las empresas has adoptado rápidamente soluciones y están aplicando las nuevas medidas de teletrabajo y los expertos consideran que seguirá evolucionando.

Las herramientas de colaboración en línea han permitido una era completamente nueva de trabajo flexible.

 

  1. Velocidad de movimiento y flexibilidad – La velocidad de movimiento en la empresa nace a partir de la capacidad de un equipo de comprender y aceptar por adelantado una dirección estratégica para tomar decisiones.

El tablero de juego es internacional, la velocidad de movimiento muy alta y el mensaje está claro: actuar con velocidad es sobrevivir.

Hay que entrenar al equipo no solo para ejecutar, sino para tomar decisiones y pensar de forma estratégica. Los objetivos son fijos, pero el enfoque es flexible. La empresa que sabe moverse rápido llega primero a las situaciones y obtiene las ventajas de la relevancia en tiempo real. En una pequeña empresa, la agilidad se obtiene a partir de la confianza, las herramientas y el conocimiento del verdadero objetivo.

El método de prueba y error sirve para investigar y encontrar soluciones innovadoras a los problemas de la empresa. La capacidad de fallar rápido tiene que ser una habilidad clave y no penalizada.

 

  1. Transformación digital – la pandemia ha golpeado más suave a las empresas digitalizadas. La tecnología para la automatización de las comunicaciones de marketing, de la cadena de suministro, de las funciones financieras … crea nuevas oportunidades para la eficiencia y el crecimiento.

Además, un negocio, por grande o pequeño que sea, no puede ir en contra de sus clientes. Y si el consumidor actual es digital, el negocio también tiene que serlo.

Las empresas que han impulsado la tecnología también han descubierto nuevas oportunidades de crear valor con el cliente y con una nueva mirada a los competidores.

 

  1.  Nuevas oportunidades de venta. La crisis del COVID-19 ha cambiado completamente los canales de venta de las pequeñas empresas, y en algunos sectores de forma irreversible. También ha dado lugar a nuevos modelos de negocio.

Además del desarrollo de canales de venta on-line, las pequeñas empresas han descubierto la necesidad de disponer de herramientas de análisis de ventas y relación con sus clientes acorde con la realidad actual. Sectores como el e-commerce ya contaban con buenas estrategias de venta online, pero tras el coronavirus han visto y entendido la importancia de crear un vínculo digital con el cliente, la omnicanalidad como fuente de ventaja competitiva en la relación y experiencia con los clientes y consumidores.

El cierre de alianzas estratégicas como fórmula para obtener nuevos ingresos, acceder a nuevos canales de comercialización o desarrollar nuevos productos o soluciones.

La internacionalización como estrategia de búsqueda de nuevos mercados y/o clientes y también como fuente de alianzas que permitan crecer, ser más grandes y resistentes a la nueva situación.

 

  1. La gestión del efectivo. – En los momentos críticos para las pequeñas empresas, se ha puesto aún más de manifiesto la necesidad crítica de efectivo. Que hay que cuidar en primer lugar la caja y que el Plan de Tesorería es la herramienta de gestión fundamental para la toma de decisiones diaria para el gerente. Debe de proporcionar una vista muy precisa a corto plazo (1 a 2 semanas) pero también una vista a medio ya que debe de cubrir también imprevistos.

Para hacer estimaciones acertadas conviene preparar diferentes escenarios de negocio (ventas y compras) y diferentes escenarios de cobro y pago (alargamientos de los plazos). Cuanto más se anticipa la empresa y se preparas frente a los distintos posibles escenarios, más probabilidad tienes de verse menos afectada. Conviene crear escenarios pesimistas porque las crisis suelen ser más largas de lo que se cree y hay que conservar la caja el mayor tiempo posible. Los escenarios permiten ver claramente los ajustes que hay que hacer, la financiación que hay que solicitar y cómo van a ser los resultados a lo lardo de los próximos meses y actualizar los planes de contingencia.

 

A pesar del enorme daño que ha causado el Covid-19, confiemos que al menos ayude a crear pequeñas empresas más productivas y sólidas.

Gestionar las finanzas de una pequeña empresa en tiempos de turbulencia

En circunstancia excepcionales la tesorería es el centro de interés de cualquier empresa y los gerentes y propietarios de repente se dan cuenta de lo crucial y vital que es para la supervivencia de la empresa.

En situaciones tan complicadas como la actual, el empresario o el financiero deben de centrarse en el pronóstico del flujo de efectivo para garantizar la liquidez en cualquier momento, en la adecuación de las necesidades del capital de trabajo (también por razones de liquidez) y en los riesgos crecientes adicionales, por ejemplo, el riesgo de incumplimiento de los clientes o la volatilidad de divisas si la empresa tiene operaciones en divisas.

Las circunstancias excepcionales requieren medidas excepcionales. Las empresas reducen al mínimo todos los gastos, paralizan todos los pagos y “atesoran” todo el efectivo del que pueden disponer.

Cuando hay una falta de visibilidad económica a mediano e incluso corto plazo, si la empresa no tiene herramientas que le proporcionen su información financiera en tiempo real, si no dispone de un plan de tesorería actualizado cada día, ¿cómo actuar? ¿qué priorizar?

Dejando a un lado los ERTE que en muchos casos serán necesarios, la empresa necesita tener una mente alerta y una gran agilidad para ajustar la situación a los eventos, pero también, adoptar una gestión muy dinámica de la tesorería.

Es importante poner el foco en:

  • Conocer los importes y fechas de todos sus pagos y cobros
  • Saber en todo momento el saldo de bancos
  • Controlar los gastos. Conocer los remanentes de saldo diarios y aplicarlos a los gatos urgentes.
  • Analizar la volatilidad del cambio de divisas si se tiene que recibir cobros o hacer pagos en divisas para determinar si hay que hacer alguna acción de cobertura.
  • Disponer de toda la información de clientes. Buscar noticias de los clientes, información financiera, los ratios de rentabilidad que tienen, su histórico de solvencia, su comportamiento de pago y su riesgo de impago. Todos loes elementos que nos ayuden a identificar el riesgo de cobro de clientes.
  • Identificar bien los cobros y mantener controlada la deuda y su antigüedad
  • Hablar con proveedores. Tratar de revisar y ajustar la política de pagos con ellos, dándoles la mayor seguridad posible. Ello es posible si la empresa misma dispone de su información financiera en tiempo real
  • Identificar si se están utilizando los instrumentos de cobro y de pago más adecuados o si podría ?
  • Buscar ayudas financieras, ayudas institucionales, moratorias y aplazamientos de impuestos, etc…
  • Negociar con los bancos tratando de mejorar las condiciones financieras o, al menos, de conseguir relajar los pagos de cuotas

La situación es actual es dolorosa pero no insuperable. Tratemos de mejorar la gestión en aquellas áreas empresariales en las que tenemos cierto poder de decisión y prepararnos mejor para el momento en que la situación económica remonte.

Mucho ánimo a todos!