¿Cómo puedo conocer la rentabilidad que el banco obtiene de mi empresa?

Cuando hay que negociar con el banco, una pequeña empresa necesita todas las “armas” que tenga para conseguir la financiación que necesita con las mejores condiciones posibles.

Es importante analizar la situación del mercado, conocer el precio del dinero, conocer los costes reales de operaciones, analizar en qué es bueno cada banco y poner en competencia a varias entidades.

Por parte del banco, solicitará toda la información de la empresa: documentación contable y financiera, documentación fiscal, capacidad de pago y solvencia… También por su parte la empresa puede tratar de conocer cuál es la rentabilidad que el banco obtiene con su negocio para utilizar esa información en la negociación.

La herramienta que las grandes empresas utilizan para conocer esa rentabilidad y negociar mejor con los bancos es el balance banco-empresa. Es una herramienta de negociación que permite cuantificar el beneficio obtenido por el banco en su relación con la empresa. Esta herramienta también ayuda a la empresa a mantener bajo control los costes financieros y servicios bancarios. Se calcula una ratio que da el índice de rentabilidad de cada entidad financiera y que permite comparar las condiciones de las distintas entidades financieras y así negociar de una manera más objetiva y equilibrar las rentabilidades obtenidas por las distintas entidades con la empresa.

El balance banco-empresa recoge las operaciones realizadas, las compensaciones concedidas por la empresa, los gastos abonados por los servicios prestados y el negocio con terceros que haya podido obtener el banco por el negocio inducido por trabajar con la empresa.

Estima el beneficio y la rentabilidad obtenidos por cada banco en la relación con la empresa durante un periodo comparando el resultado del banco con la financiación neta que otorga a la empresa. Mide las operaciones de activo menos las operaciones de pasivo, sin incluir los gastos operativos del banco. Este contraste pone en valor todas las operaciones realizadas con el banco y evalúa el negocio global (el paquete), lo que beneficia a la empresa frente al análisis por partidas individuales.

Operaciones de activo: son las que emplean los recursos del banco, como los créditos, los préstamos, los descubiertos en cuenta corriente o la financiación de descuento o de operaciones de comercio exterior. El cuadro de cálculo recoge el saldo medio de cada instrumento financiero empleado y los correspondientes intereses deudores. Para cada instrumento se indica para realizar el cálculo, el importe y el tipo de interés.

Operaciones de pasivo: son las que aportan recursos al banco. Los intereses acreedores de las cuentas corrientes y los depósitos calculándose a partir del tipo de interés y el saldo medio acreedor.

Otras partidas que el cálculo recoge son las comisiones aplicadas por el banco a las diferentes operaciones de la empresa y el llamado negocio indirecto que es el beneficio indirecto del banco que surge por el “float”, esto es por la diferencia entre la fechas de la operación y de la valoración efectiva, y por los días que el banco dispone de los fondos desde que los recibe de la empresa hasta que los abona a Hacienda y a otros organismos oficiales.

Llevando este documento a una pequeña empresa, podemos hacer uno sencillos cálculos para obtener la rentabilidad:

 

 

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