Crisis a la vista

  • “JP Morgan y Roubini coinciden: la próxima crisis financiera será en 2020” – Bolsamania.com – 19/9/2018
  •  “¿Estallaría la próxima crisis financiera en 2020?” – CNN – 14/9/2018
  • “La próxima crisis financiera llegará en 2020 y así será su impacto en los mercados …” – El Economista – 13/9/2018
  •  “La próxima crisis tiene fecha. Y más cerca de lo que se cree”  – La Vanguardia – 12/7/2018
  • “¿Se acabó la crisis? Los expertos aseguran que la próxima recesión llegará en 2020 (y será mucho peor)” – APD – 26/04/2018
  • “La próxima recesión llegará antes de 2020: ¿cómo y por qué ocurrirá?” – El Confidencial – 19/3/2018

Hace un año que empezó a hablarse de crisis, pero parece que cada vez hay más quorum de economistas que piensan que en 2020 puede haber una recesión.

Los economistas de JP Morgan vaticinan que será una recesión de duración media e indican que los bancos centrales no podrán inyectar la liquidez que en la pasada crisis, y que los gobiernos tendrán niveles de deuda más altos y limitaciones monetarias y fiscales para ayudar a sus economías a salir de la próxima recesión.

Según los analistas las empresas siguen teniendo una deuda excesiva. El endeudamiento ha vuelto a máximos en las empresas y en los países, pues este período tan prolongado de tipos de interés bajos ha tentado a muchas empresas a endeudarse de forma creciente. Por otra parte, también dicen que la morosidad está volviendo a repuntar.

Así que, ante un probable panorama de crisis, ¿puede prepararse una pequeña empresa para que el impacto sea lo menor posible? Y ¿qué puede aprender de la crisis pasada para tenerlo en cuenta?

Aunque pueda sonar ya conocido, se pueden recordar cuatro claves para estar mejor preparados en cuanto asoman los nubarrones:

  1. Anticipación. Poner en marcha un plan de financiación. Es interesante preparar escenarios más probables y los mecanismos de respuesta para actuar con mayor celeridad y eficiencia. Estar preparado para renegociar con los proveedores para buscar mejores precios.
  1. Prudencia. Cuidado con el exceso de optimismo. Hay que estar ligeros, los créditos deben ser los mínimos posibles y hay que tratar de no endeudarse para invertir. Las inversiones en la medida de lo posible que sean de corta duración atendiendo a lo que pueda pasar a corto y medio plazo. Reducir la dependencia de la financiación en la empresa también la protege ante la posible subida de tipos de interés.
  2. Acopio. Hacer acopio de liquidez para que sirva de protección cuando llegue y tener caja suficiente en caso de problemas. Aumentar los ingresos controlando los gastos y, si es posible, invertir en “materia prima “para aprovechar las oportunidades cuando los precios caigan.
  3. Liderazgo. Sensibilizar a todo el equipo, por ejemplo incentivando a los colaboradores para que identifiquen medidas que ayuden a reducir los gastos o para buscar ahorros en la operativa y reorganizando procesos de la empresa.

Y siempre: ¡controlar la liquidez!

 

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