C.I.M.I.T.Y.M.

En un reciente informe que hizo Vodafone sobre los aspectos del negocio que preocupan a las pequeñas empresas, sorprende ver que la gestión de la tesorería no aparece como una de las cuestiones de preocupación. Y la digitalización de la empresa tampoco aparece en las primeras posiciones.

Las cinco cuestiones que más preocupan a los gestores de pymes son: la rentabilidad, el contar con el equipo adecuado, la demanda de sus productos o servicios, la situación económica general y los costes laborales.

Cuestiones sumamente importantes para un negocio, pero si descuidamos la liquidez de la empresa, ya puede tener un buen equipo, ventas y márgenes que no funciona nada. No se puede confundir rentabilidad con tesorería. Una empresa puede ser rentable, pero si no hay liquidez, la empresa puede morir.

La rentabilidad es un elemento clave para la supervivencia de una empresa. Pero rentabilidad y liquidez no son lo mismo, aunque ésta forme parte de las ratios que la determinan.

Ciertamente, en la empresa los ingresos deben de ser superiores a los gastos y el margen bruto que obtiene debe de ser positivo. Vender más y mejorar la experiencia de clientes son claves para el éxito de la empresa.  Además, el control de costes y gastos es importante para obtener una máxima rentabilidad y puede suponer una ventaja competitiva. La tecnología impulsa la eficiencia de los procesos internos y la optimización máxima del potencial de la empresa automatizando tareas.

Pero en el mundo de los negocios, en las escuelas de negocio de Estados Unidos se emplea un acrónimo: C.I.M.I.T.Y.M., Cash Flow Is More Important Than Your Mother. Esto es, “La tesorería es más importante que tu madre”.

Como indicador de rentabilidad, la liquidez corriente mide la capacidad que tiene un negocio para afrontar las obligaciones más inmediatas. Se trata de un indicador cuyo objetivo es saber si la empresa es capaz de generar tesorería, es decir, si tiene capacidad de convertir sus activos en liquidez a corto plazo. El cálculo es muy sencillo: tan solo hay que dividir el activo corriente (derechos de cobro a corto plazo, tesorería, y existencias) entre el pasivo corriente (obligaciones de pago y compromisos a cumplir en el corto plazo).

Otro indicador relativo a la liquidez que impacta en la rentabilidad es el ciclo de conversión de efectivo. Hay que analizar cómo es el ciclo de ventas o cuánto tiempo lleva vender el producto a clientes potenciales. En algunas empresas con ciclos de ventas de meses, las implicaciones en la tesorería de este largo ciclo de ventas son fundamentales para tener en cuenta: tiene que cubrir los gastos generales durante meses mientras el equipo está gastando, luchando por cerrar las ventas. Además, cuanto antes cobre, mejor, por lo que las estrategias que aceleran el ciclo de cobro son fundamentales. Y hay un montón de actividades similares relacionadas con el efectivo que son fáciles de pasar por alto pero que son cruciales para la viabilidad de la empresa. Hay que tener en cuenta, pues, de forma constante las necesidades de efectivo. La mala gestión de la liquidez entierra un negocio.

Así es que, para una pequeña empresa, es muy importante tener un buen equipo y captar clientes , sí,  pero no hay nada más importante que el efectivo para mantener la capacidad de su empresa de cumplir con sus propias obligaciones.

 

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